Chevrolet D-Max, novena generación

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PURO TURBO

 

 

Los ingenieros japoneses de Isuzu, socio de Chevrolet en vehículos utilitarios, evolucionaron el motor turbodiésel de 2,5 litros que ahora es más rentable, con mayores prestaciones, durabilidad de motor y con un diseño actualizado que ofrece a la nueva Chevrolet D Max 2018 una imagen elegante.

 

 

 

 

Nueve generaciones y el Chevrolet D Max 2018 ataca de nuevo. No se detiene en su evolución y siempre hay más: nueva tecnología para quienes requieren de un utilitario resistente, de bajos costos de operación y tan cómodo como cualquier auto familiar para movilizarse en la ciudad.  Las prestaciones ahora son completamente diferentes. Hay mayor poder de reacción en la calle, en la trocha, en la piedra y puede decirse que, sin tocar el pie en el acelerador, comienza a rodar y quienes conocen de ese tema, saben muy bien que esto se traduce en rentabilidad.

Primero, porque con menos acelerador y más capacidad, no se requiere pisar fuerte el pedal y eso es bajo consumo de diesel. Y, segundo, porque habla muy bien de lo que es capaz de hacer esta camioneta utilitaria, reconocida por su fortaleza en el trabajo pesado.  Mejor lugar para probarla fue el que tuvimos en la pista Laguna Seca, en el norte de Bogotá, en donde se dictan cursos de 4X4, se realizan algunas válidas del Campeonato de Camper Cross y cuenta con un terreno bastante trabado, muy exigente para este tipo de vehículos.

 

 

 

CHEVROLET D MAX 2018

CHEVROLET DMAX 2018

 

 

PODER DE REACCIÓN

 

El primer cambio del nuevo Chevrolet D Max 2018 y, efectivamente, el más importante para los usuarios profesionales (así se les dice a quienes trabajan con autos utilitarios) es el nuevo turbo de geometría variable o tecnología VGS que ahora hace parte de este tren motor.  Reemplaza el turbo convencional de su antecesor que apenas se impulsaba por los gases de escape y su reacción era muy similar al de una alimentación atmosférica por lo que su curva de torque no estaba en su mejor momento desde bajas revoluciones de motor.

Con el fin de dar mayor poder de reacción, los ingenieros de GM y su marca Chevrolet dotaron este propulsor de 2,5 litros diésel de un turbo capaz de comprimir el aire con mayor eficiencia, tanto en bajas revoluciones de motor, como en altas. Es lo que en mecánica se llama turbocompresores de geometría variable.  Al observar esta pieza, la principal diferencia es que este VGS utiliza una corona en la que van montados unos alabes móviles (no olviden que es como una turbina de un avión) que pueden ser orientados en un ángulo determinado mediante un mecanismo especial.

 

 

MÁS FUERTE Y RENTABLE

Con el nuevo turbo de geometría variable, ahora el torque de 320 Nm del motor se siente con contundencia desde las 1.800 RPM. Prácticamente, desde que se da vuelta a la llave, este pickup dispone de este poder para beneficio del usuario.
De esta manera, el turbo lag, ese tiempo de reacción que hay entre pisar el acelerador y que el auto inicie su marcha, prácticamente desaparece porque su rendimiento está es a bajas revoluciones y trabaja al máximo torque con solo 2.800 RPM.

 

 

 

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